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Manuel: Cuando ya la situación se agravó bastante en mi país, el tema de la guerra, entonces ya no era lo mismo. Entonces tú ibas y no sabías si podías volver.
Manuel: Soy Manuel Lukuilu Sadi. Llevo 35 años residiendo en España. Soy de Angola, casado. Tengo dos niñas. Yo estoy trabajando de hostelería, en un restaurante. Siempre nos han llevado a un camino religioso, gracias a mis padres. Empezamos en la Iglesia Católica. Yo me acuerdo de pequeño, estamos prácticamente obligados a ir a la misa. Tenemos que rezar todo. Estábamos todos arrodillados. Mis padres obedecían, prácticamete, lo que hacía nuestros abuelos.
Manuel: Entonces, tenemos que obedecer a nuestros padres. Y era bastante divertido. Yo llegué aquí en España, porque mi país estaba en una época de guerra. Entonces la edad que yo vine, llevaban todos, la gente joven, 17, 18 años recién cumplido al frente de combate. Cuando ya la situación se agravó bastante mi país, del tema de la guerra, entonces ya no era lo mismo.
Manuel: Entonces, tú ibas y no sabías si podías volver. Por esa situación, mis padres han decidido que no podía seguir en mi país y han hecho todo lo posible para conseguirme un visado para que yo pueda salir y poder seguir estudiando. Cuando ya estuve, más o menos un tiempo, más asentado aquí en España: mi vida era de trabajar, descansar y algunas pocas amistades que tenía.
Manuel: Y luego pensé que tenía que buscarme una iglesia. Y entonces empecé en la iglesia cristiana, que la mayoría eran mis paisanos. En principio, pues, estuve un tiempo. Me di cuenta que, bueno, las amistades estaban bien, pero habían cosas que no me acababan de cuadrar. Inclusive, pensé alguna vez, preguntar al pastor, al que llamaba pastor, no, que es lo que hacían.
Manuel: Y entonces intentó, un domingo, levantarme de la silla también, pero yo estaba un poco nervioso. A ver, si tengo un mal espíritu, a ver qué me va a sacar de mi. Pero no me salía ese efecto. Entonces yo esas prácticas, no me convencía mucho. Me parecía, más bien, una especie de teatro. Entonces llevaba con bastante duda. Había un colega mío de trabajo, que se llamaba Louel.
Manuel: Y entonces a partition de este chico, me lo comentó una vez, dice: “me gustaría que que vinieses alguna vez en la Iglesia”. Porque además él era cantante, estaba en el coro. En principio, digo: “Ya intentaré algún día.Siempre le daba excusas. Entonces, fue un día que había una actividad especial. Me parece que se alquiló una sala. Entonces me invitóCuando fui, la sala estaba llena, había mucha gente. Y me sorprendió, y la obra era bastante buena.
Manuel: Empezamos, pues, orando. Cuando salí, me dice: “Pues, si quieres, algún domingo, puedes cambiar, en vez de ir a tu iglesia, te vienes a la que vamos. Así conoces también cómo funcionamos, como llevamos todo. Pues, acepté. Me impactó bastante, sobre todo primeramente, el orden. Venían los hermanos a saludarte, a preguntarte cómo te ha ido, toda la gente muy simpático. El ministro que, en ese momento, me enseñabalas lecciones, se dedicaba bastante, tenía las preguntas y entonces todas respuestas, me enseñaba de la Biblia
Manuel: Yo tenía mi Biblia, en Portugués, que traje de mi país. Hice un repaso para ver que todo lo que me decía la verdad. Pues si, me convencieron. Me convencieron al cien por cienque era lo que yo quería. Entonces, ahí decidí que bueno, me voy a bautizar. El mismo día del bautismo,tenía muchos hermanos alrededor mío. Era un recibimiento espectacular, con afecto, con cariño de todos los hermanos. Noté que era mi gran día, que me iba a cambiar la vida. Cuando ya me bauticéen la Iglesia de Cristo, me ha cambiado bastante. Me he notado diferente, me ha hecho crecer como persona, la forma de hablar, la forma de comportarme con las personas.
Manuel: En la vida, siempre tenemos momentos difíciles de la cual siempre pedimos a Dios que nos ayude: que tenemos que orar siempre. Espero no desviarme porque siento que voy a una buena dirección. Esto es lo que he aprendido aquí. Yo, siendo miembro de la Iglesia de Cristo, me siento más seguro de que te voy a alcanzar la salvación.
